Hoy os traemos una curiosidad sobre el aeropuerto de Schiphol en Ámsterdam (el 4º con más tránsito de Europa) y el ruido en sus alrededores.
Al igual que muchas industrias, cuando se construyó su primera pista en 1916, el aeropuerto estaba en una zona aislada, lejos de cualquier vivienda. Pero con el paso de los años, su entorno se convirtió en una de las zonas con mayor densidad de población del país. Con la construcción en 2003 de su pista más larga, se podía escuchar el despegue de los aviones a más de 20 km. de distancia.
Las quejas de los vecinos eran continuas y las autoridades encargaron un estudio acústico para buscar soluciones. Se concluyó que era necesario disminuir 10 dB para que el ruido fuese aceptable, pero no encontraban la manera de conseguirlo.
De casualidad, unos vecinos comentaron que el ruido era menor en otoño que en el resto del año. Tras analizar las posibles causas llegaron a una conclusión sorprendente: ¡Se debía a los campos arados que rodeaban el aeropuerto en esa época!
La tierra arada funcionaba como un elemento de dispersión del sonido para las bajas frecuencias. Partiendo de ese concepto, se contrató al arquitecto paisajista Paul De Kort para diseñar una solución a gran escala. De Kort construyó 150 crestas rectas de 3m de altura y separadas entre sí unos 11 m, unas dimensiones calculadas según la longitud de onda del ruido predominante producido por los aviones. Se consiguió reducir el nivel sonoro en unos 6 dB.
A día de hoy, se ha urbanizado la zona convirtiéndola en un parque de 36 hectáreas llamado Buitenschot Park, el cual pretenden ampliar con nuevas crestas de distinto tamaño para barrer otras bandas del espectro sonoro.
Una curiosa manera de solucionar un problema de ruido bastante común en las ciudades españolas. ¿Qué os ha parecido?
Imágenes y más información en H+N+S Landscape Architect
